Compartimos un nuevo artículo de nuestro speaker Ángel Bonet, reconocido experto internacional en innovación, nuevas tecnologías y estrategias de marketing y ventas.

 

organizaciones líquidas

En muchos aspectos, las organizaciones líquidas son lo opuesto a la organización clásica: limitada versus ilimitada, administrada versus silos no administrados, egosistema versus ecosistema, silos versus plataformas, sin propósito versus dirigido a un propósito.
Muchas de las nuevas exitosas organizaciones que están actualmente liderando la nueva transformación tecnológica son precisamente líquidas: Uber, Airbnb, Amazon o Alibaba, estas empresas prosperan en la “desorganización”.

Organización tradicional versus líquida

 

Todo el mundo necesita un jefe. Los jefes tienen su propia oficina. La estrategia es de arriba hacia abajo. Los objetivos trimestrales dictan inversión y acción. El Managament es una carrera. Hay empleados que rastrean y controlan lo que hacen otros. La tecnología es una herramienta para eficiencia y reducción de costos.
Por otro lado, la desorganización prospera en los nuevos modelos de negocio digitales: Necesitan ir más rápido y lo hacen de forma natural. La distancia con el cliente es más corta. Son compañías que tienen una historia que une a los empleados. Las oficinas son abiertas y colaborativas. Los gerentes no impiden la innovación. La tecnología es una plataforma para cambios disruptivos.

Imagen holística de las organizaciones

 

A continuación, detallo la imagen holística de las organizaciones líquidas. Los cinco pilares en los cuales se basa, comienza por entender el cambio de una organización para adaptarse a la nueva revolución tecnológica para, a continuación, desorganizarse, desagruparse, tecnificarse y colaborar. Esto permite que la nueva organización crezca al redefinir lo que significa organizarse en el nuevo paradigma digital:

1. Comprender cómo funcionan los impulsores del crecimiento en una sociedad en red y tomando consciencia de la revolución tecnológica. Los nuevos competidores disruptivos y las posibilidades de la nueva revolución digital, nos dan el sentido de urgencia.

2. Desorganizar como para acelerar el cambio. Se centra en la racionalización de la gestión: menos es más para simplificar. En consecuencia, la gestión conduce a una distancia cero con el cliente y a una mezcla de tareas o trabajos en equipo. No hay “dueños” de departamentos o funciones, sino objetivos en común y trabajo en equipo con las personas que añaden más valor, estén donde estén o dependan de quien dependan.

3. Desagrupar. La desagregación es el motor del crecimiento para las nuevas empresas, permitiendo tener equipos directivos con cargos difusos, pero con los objetivos muy claros y sobre todo trabajando en equipo con un reloj. ¡Sin egos, sin agendas personales, todos a una.

 

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