Con 21 años, Luis Iván Cuende que prefiere describirse como ciudadano del mundo —ha vivido en Oviedo, Madrid y Palo Alto—, amasa un currículum para salivar sin siquiera haber pasado por la universidad. “Mi madre sigue diciéndome que estudie una carrera, creo que tendré 40 años y me lo seguirá diciendo, pase lo que pase”, explica. Su madre, sin embargo, también tiene motivos para estar orgullosa.

Luis Iván Cuende ha conseguido recabar más de 25 millones de dólares en tan solo 15 minutos, y todo gracias a su último proyecto, la startup Aragon. La cifra es mareante, pero él responde a mis preguntas como si eso fuera su pan de cada día. Esto se debe, probablemente, a la increíble experiencia que acumula en proyectos de emprendimiento, y es que Luis ha lanzado una decena de ellos y ha fracasado en la mayoría. “Es jodido, empecé a crear pequeñas empresas y la mayoría salieron mal. Hace casi diez años que empecé a programar y, al final, da tiempo para cagarla tantas veces que alguna tiene que salir bien”. Sí, lo has leído bien, Luis empezó a programar con 12 añitos porque se aburría en clase, y hasta aquí ha llegado.

 

Luis Iván Cuende BCC Conferenciantes

 

Antes de triunfar con la inversión recibida para su último proyecto, Luis Iván Cuende ha recibido una larga lista de distinciones, entre las que destacan un “título” como mejor programador —y hacker— joven de Europa, su inclusión en la lista de Forbes 30 under 30 y su labor como asesor de la vicepresidenta de la Unión Europea, que desempeñó cuando tan solo tenía 16 años. Cuando cumplió la mayoría de edad, Luis se describió a sí mismo como “nini” en un libro que critica duramente el sistema educativo actual.

 

Luis tiene una larga lista de títulos, como el de mejor programador —y hacker— joven de Europa

 

“Tenemos la generación más formada de España, se dice mucho eso. Pero es como relacionar la inteligencia con las notas de clase, es algo que me hace mucha gracia. La métrica está mal, el sistema premia la gente que memoriza y a la gente sumisa, y eso es lo opuesto a ser productivo e inteligente, a convertirse en alguien que pueda aportar algo a la sociedad”, remarca. Su último proyecto, Aragon, es tan complejo como fascinante y busca precisamente conseguir esa aportación a la sociedad de la que habla.

Aragon es un proyecto que busca eliminar los intermediarios en el proceso de creación y mantenimiento de empresas y organizaciones, una plataforma de gestión descentralizada. “Aragon es una forma de que la gente pueda crear empresas u organizaciones que no estén localizadas en ningún país en concreto, sino en Internet.

De momento, en Aragon hay más de 3.000 organizaciones apuntadas en modo prueba, pero las simulaciones sirven para mejorar y apuntalar el sistema. Hasta mayo de 2018, apunta Luis Iván Cuende, no van a lanzar la plataforma definitiva, que aspira a dar cobijo a grandes corporaciones. “Al principio será difícil, porque Apple o Google están muy arraigadas al sistema tradicional, pero si piensas en empresas muy descentralizadas, por ejemplo nosotros mismos, que trabajamos desde casa y uno desde Finlandia, el otro desde Colombia y yo desde España… este tipo de empresas serán las primeras en adoptar este sistema.