Pablo Foncillas

Compartimos un nuevo artículo publicado por nuestro speaker Pablo Foncillas. 

“Por mi trabajo tengo la suerte de conocer a gente increíble. Profesionales visionarios, ejecutivos admirables, exitosos emprendedores que han creado de la nada compañías florecientes con centenares o miles de empleados.

Sin embargo, muchos de ellos sufren por las noches de insomnio. Es curioso, gente brillante, innovadora y capaz de superar la adversidad que no puede dormir. Algunos incluso me confiesan tener pesadillas. ¿Qué les desvela?

La transformación digital. En sus largas noches insomnes se preguntan: ¿Cómo va a impactar el mundo digital en mi negocio? ¿Perderá el tren digital mi empresa? ¿Cómo puede el digital ayudarme? Digital, digital, digital, una palabra que martillea sus mentes desde que hace cinco o quizás siete años se acuñó el concepto “transformación digital”. Y, curiosamente de las dos palabras que lo conforman, la obsesión de los profesionales es el digital, cuando, donde deberían poner el énfasis es en la otra palabra: transformación.  Es decir, tienen el insomnio equivocado. Porque ya puestos a dormir mal o menos (y que no le puedas echar la culpa a tu ex, a tu equipo de fútbol o al vecino de abajo que monta jaranas) sería mejor hacerlo por el asunto adecuado.

 

Cuando me refiero a transformación entro en el terreno de los profesionales que conforman las organizaciones de las empresas. Y es que la clave pasa por entender que las empresas se digitalizan pero los empleados se transforman. Y lo de transformarse es fácil de decir, pero cuesta mucho de hacer. Nos encanta la transformación, sí, pero la de los demás.

 

Porque la tecnología cambia muy rápido pero los profesionales y las organizaciones cambiamos muy lento, en cualquier caso, más lento que la tecnología. Por lo tanto, no nos obsesionemos con la tecnología, porque la tecnología (sabiendo de su complejidad y sus inmensas capacidades) es lo fácil.

 

Hace poco fui invitado por una empresa gigante al otro lado del charco para dar una conferencia en su convención anual ante unos 750 profesionales. Después de mí tomó la palabra el número 2 de la compañía. Ufano, anunció la inversión de millones de dólares en un nuevo software de gestión. Al acabar, durante la comida, tuve la oportunidad de hablar con el primer ejecutivo de la empresa y le pregunté cuál era la inversión prevista en personas para acometer este importante cambio. La conclusión que extraje fue que cercana a cero. Es decir, mega inversión en digital o en herramientas y mini inversión en personas, que deben poner en valor las herramientas. ¿Va a cambiar una herramienta una organización? Digo cambiar en profundidad… . Me temo que no. La tecnología (sola) no va a transformar una organización. Las empresas las cambian las personas que trabajan en esa organización. La tecnología es fundamental, sin duda alguna.

 

De hecho una nueva tecnología puede llegar a destruir una empresa si no se adopta a tiempo o no lo hace de la forma correcta.  Pero la tecnología por sí misma no va a transformar tu empresa. Todavía vivimos en la era de las personas. Personas primero, digital segundo.”

Pablo Foncillas

Profesor investigador

MBA IESE BS