Carlos Falcó

Bodeguero emprendedor

Carlos Falcó
Español

El título nobiliario de Carlos Falcó podría haber aconsejado mantener un retrato del vino tradicional español, entroncado con las denominaciones de origen históricas.

Sin embargo, prefirió rescatar los espacios ocultos y silvestres de nuestros suelos sin acomodarse al tirón de las DO más famosas, atraer a las entonces intrusas variedades internacionales y cultivar como se hace en Burdeos, Australia y California.

Fue el promotor de la primera aventura española de producir vinos de calidad fuera de los territorios sagrados del vino, sin los apoyos institucionales que se aplican a las denominaciones y sin su tirón comercial, pero también sin los corsés de sus reglamentos; su propio talante liberal se lo prohibiría. Hoy Arco vende más de ocho millones de botellas con esta marca y Carlos Falcó ha convertido su trabajo vitícola pionero de hace 20 años en un viñedo controlado por ordenador y sus marcas de Valdepusa en referente internacional del vino moderno que se hace en España.

Fue el primer bodeguero que se interesó por la garnacha blanca para producir vinos de calidad. Recorrió la provincia de Teruel, e hizo algunos experimentos con resultados desiguales que le hicieron desistir porque ya en su cabeza bullía, con ese espíritu liberal tan suyo, el proyecto Durius. Un tinto fruto de mezclar el vigor y la carnosidad del vino de Toro con la frescura, el tanino y la acidez de la Ribera del Duero. Más tarde la marca se destinó a los vinos de Los Arribes, en el marco la flamante bodega que ha construido Arco en Fermoselle. Su última aventura ha sido convertir su finca en la Denominación de Origen Pago Valdepusa como si de un côte rôtie de lujo se tratara; algo así como un grand cru classé español.

Es el único elaborador capaz de proyectar un discurso crítico y público sobre el vino español. Su vinculación al grupo bodeguero riojano Arco y la responsabilidad de poner en circulación más de 300.000 botellas de su propia finca no le impiden juzgar al vino español, ni mostrar sus pecados ante el ministro del ramo o en la tribuna mediática con una acertada y excelente pluma. Por si fuera poco, ha escrito un libro con el oportuno nombre de “Saber de Vinos” que, en sus varias ediciones, ha sobrepasado los 20.000 ejemplares. Hoy es reclamado como conferenciante y embajador de prestigio del vino español por todo el mundo.