Daniel Innerarity

RECONOCIDO COMO UNO DE LOS GRANDES PENSADORES Y FILÓSOFOS DEL MOMENTO

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE GOBERNANZA DEMOCRÁTICA

Según Daniel Innerarity un cambio de época está requiriendo una transformación radical de la política, que ya no puede limitarse a administrar el estancamiento. La filosofía política está llamada a transformar la democracia haciéndola más compleja.

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Daniel Innerarity es catedrático de filosofía política y social, investigador IKERBASQUE en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática. Doctor en Filosofía, amplió sus estudios en Alemania, como becario de la Fundación Alexander von Humboldt, Suiza e Italia.

Ha sido profesor invitado en diversas universidades europeas y americanas,  recientemente en el Robert Schuman Centre for Advanced Studies del Instituto Europeo de Florencia, así como en la London School of Economics. Actualmente, es Director de Estudios Asociado de la Fondation Maison des Sciences de l’Homme de Paris.

Es colaborador habitual de opinión en El País y  El Correo/Diario Vasco, así como de la revista Claves de razón práctica. Daniel Innerarity ha sido miembro del Consejo de Universidades a propuesta del Senado español, pertenece a la Academia de la Latinidad y a la Academia Europea de Artes y Ciencias, con sede en Salzburgo.

Ha recibido el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2013 otorgado por el Gobierno de Navarra. Este premio reconoce la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de la cultura. En 2008 Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral le concedió el Premio de Humanidades, Artes, Cultura y Ciencias Sociales.

La revista francesa “Le Nouvel Observateur” incluyó a Daniel Innerarity en la lista de los 25 grandes pensadores del mundo.

Sociología y demografía

Presente y Futuro del rol de la política

Un mundo de todos y de nadie

La democracia del conocimiento

El futuro y sus enemigos

El nuevo espacio público

La sociedad invisible

Internet y el futuro de la democracia

La democracia en Europa

Entre las deficiencias de la Unión Europea, una de las más corrosivas es que no resulta inteligible. Europa no tendrá sentido mientras no haya una narrativa que pueda ser entendida y aceptada por su ciudadanía. Este libro trata de hacer comprensible el experimento europeo sin rendirse ni al minimalismo tecnocrático ni a las simplificaciones populistas. Su autor sostiene que la Unión Europea sólo puede ser entendida en el marco conceptual de una democracia compleja. En unos momentos en los que la carencia de épica no se ve compensada por una legitimidad funcional, en los que el proyecto europeo no puede contar ni con el recurso a gestas enfáticas ni con el discreto favor de la efectividad, el paisaje se nos ha llenado de referencias negativas. Debilitadas las diversas legitimaciones de la integración, los únicos relatos poderosos que quedan en pie son las impugnaciones populistas o la inevitabilidad con que se imponen las justificaciones tecnocráticas. Al mismo tiempo, los llamamientos genéricos a una mayor integración, a 'más Europa', tienen una resonancia coactiva, de rendición ante lo inevitable y en la dirección ya conocida.

La democracia en Europa

La política en tiempos de indignación

Los años de la crisis han llenado las calles de manifestantes indignados (como el 15-M en España) y han sido un revulsivo que ha dado lugar a nuevos movimientos sociales e incluso nuevo partidos. Esta poderosa ola de indignación ha hecho que se tambalearan muchas instituciones, ha desatado las grandes pasiones políticas pero también ha generado un especial desconcierto. Puede que los tiempos de indignación sean también tiempos de confusión. Este libro es un intento de calibrar lo que hay de valioso en todo ello y cuáles son sus limitaciones. Sólo quien ha entendido bien su lógica y lo que la política está en condiciones de proporcionarnos puede evitar las falsas expectativas y, al mismo tiempo, formular sus críticas con toda radicalidad. Este libro intenta contribuir a que entendamos mejor la política porque únicamente así podemos juzgarla con toda la severidad que se merece. En una época de indignación, que cuestiona y critica muchas cosas que dábamos por pacíficamente compartidas, Daniel Innerarity repasa nuestra idea de la política preguntándose si hemos acertado a la hora de definir su naturaleza, a quién corresponde hacerla, cuáles son sus posibilidades y sus límites, si siguen siendo válidos algunos de nuestros lugares comunes, y qué podemos esperar de ella. Intenta que esa indignación no se quede en un desahogo improductivo, sino que se convierta en un motor que fortalezca la política y mejore nuestras democracias.

La política en tiempos de indignación

La democracia del conocimiento - Por una sociedad más inteligente

El conocimiento, más que un medio para saber, es un instrumento para convivir. Su función más importante no consiste en reflejar una supuesta verdad objetiva, adecuando nuestras percepciones a la realidad exterior, sino en convertirse en eldispositivo más poderoso a la hora de configurar un espacio democrático de vida común entre los seres humanos. Y es que nuestros principales problemas colectivos no son, contra lo que suele afirmarse, problemas de voluntad, de falta de decisión o de inmoralidad. Deberíamos considerarlos también fracasos cognoscitivos o que tienen su origen en una organización deficiente del conocimiento desde el punto de vista de su legitimidad democrática. Este libro desarrolla la tesis de que el conocimiento y sus aledaños (las políticas de la ciencia y la innovación, el asesoramiento político a los gobiernos, la evaluación de las políticas públicas, la comprensión de las actuales transformaciones sociales o la competencia cognoscitiva de los reguladores) son ámbitos donde se decide no solo la prosperidad económica sino, fundamentalmente, la calidad democrática.

La democracia del conocimiento - Por una sociedad más inteligente

Un mundo de todos y de nadie: Piratas, riesgos y redes en el nuevo desorden global

Proliferan los asuntos que a todos nos afectan pero de los que, al mismo tiempo, nadie puede o quiere hacerse cargo. ¿Cuál es la diferencia entre lo común y lo ingobernable, entre la responsabilidad compartida y la irresponsabilidad generalizada? En un mundo en el que la economía está en buena medida desterritorializada y las interdependencias agudizan nuestra común vulnerabilidad, no hay otra solución que avanzar hacia una desnacionalización de la justicia y una gobernanza global.Los bienes públicos comunes—la mutua exposición a los riesgos globales en materia de seguridad, alimentación, salud, financiera o medioambiental—requieren una correspondiente política de la humanidad. Lo que podríamos llamar civilizar la globalización no es otra cosa que reinventar la política a escala global de manera que el mundo deje de tener propietarios y pase a ser un espacio de ciudadanía.

Un mundo de todos y de nadie: Piratas, riesgos y redes en el nuevo desorden global

La humanidad amenazada: gobernar los riesgos globales

Los riesgos globales son uno de los problemas centrales de la humanidad: desde el 11-S habíamos adquirido una clara conciencia de la vulnerabilidad de nuestras sociedades; muchos desastres ecológicos eran un hecho cumplido y otros se asomaban a nuestra vida, como el cambio climático o los desastres sociales provocados por la crisis económica. Sin embargo, diversos acontecimientos recientes, como las catástrofes sucedidas en Japón o la inestabilidad en el sur del Mediterráneo nos hacen sentir que estamos inmersos en una cadena de riesgos difíciles de controlar. Mediante los textos de expertos de reconocida solvencia internacional, esta obra nos proporciona una nueva reflexión acerca de los principios de prevención, precaución, responsabilidad y anticipación, que nos permite profundizar en el debate que apunta hacia la gobernanza global, el horizonte que la humanidad debe perseguir hoy con la mayor de sus energías.

La humanidad amenazada: gobernar los riesgos globales