Talento. Energía. Fuerza interior. Nadia Comaneci nació con algo especial dentro de ella. Una fortaleza que la hizo llegar a donde llegó, y superar todas las trampas que le puso la vida por delante. En 2003 salió a la luz su libro, “Cartas a una gimnasta joven”, donde cuenta cómo encontró la fuerza interior para convertirse en una atleta de clase mundial a una edad tan temprana.
Ahora, como una mujer de gran aplomo y seguridad en sí misma, ofrece perspectivas únicas sobre la mente de una competidora de élite. Desde cómo vivir después de haber alcanzado tu sueño hasta la importancia de un espíritu forjado con determinación, las reflexiones de Nadia Comaneci sobre el atletismo y el sacrificio son reveladoras.
Sólo era feliz en el gimnasio. Entrenaba seis y ocho horas al día. Pero no le importaba, ya que era el único lugar donde encontraba paz, calma interior y la libertad. Libertad con sus saltos, con sus giros y volando como un pájaro. Rodeada de sus compañeras, creció y se formó gracias a su mentor, el gran Bela Karolyi. Con tan sólo 14 años, se alzó con el primer 10 de la historia en Gimnasia Artística en unos Juegos Olímpicos (Montreal 1976) y ganó nueve medallas (cinco de oro).
Tan sólo participó en dos Juegos Olímpicos. Lo suficiente para colocarse en lo más alto, para ser la mejor gimnasta de la historia.
Pero claro, esto trajo sus consecuencias. Nadia se convirtió en el punto de mira del dictador de Rumanía, Nicolae Ceausescu. La policía se encargaba de seguirla y observar qué hacía. Querían controlarla, ya que era conocida en todo el mundo, y el dictador quería mostrar fortaleza y victoria. Pero la gimnasta rumana terminó retirándose de la alta competición.
Tuvo la desgracia de nacer en un país que se convirtió en una pesadilla. La situación política de su país frenó su infancia, influyó mucho en su crecimiento interior, le hizo ser adulta cuando era realmente tan sólo una niña. Tuvo que huir hacia los Estados Unidos para encontrar una vida mejor.
Desde su retiro, Comaneci continuó involucrada en el deporte: es miembro de asociaciones y federaciones, fundó una clínica de misericordia para ayudar a niños huérfanos en Rumanía y colabora con instituciones similares en los Estados Unidos.
Es vicepresidenta del Consejo de Dirección de Olimpíadas Especiales, Presidenta de Honor de la Federación Rumana de Gimnasia y Presidenta Honorífica del Comité Olímpico Rumano. Desde 2004, también ha sido comentarista de la cobertura especial de los Juegos para la cadena Televisa de México.
En 1999, Nadia Comaneci fue nombrada por ABC News y Ladies’ Home Journal como una de las mujeres más importantes del siglo XX.
Considerada una de las más grandes gimnastas de todos los tiempos, fue condecorada dos veces con la Orden Olímpica, la primera vez se convirtió en la atleta más joven en recibir la distinción. Desde 1993 forma parte del International Gymnastics Hall of Fame; el diario Mundo Deportivo la eligió como la mejor atleta del siglo XX.