En esta entrevista, Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca, reflexiona con claridad y humor sobre el ser humano, la tecnología y los grandes temas contemporáneos. Defiende que el cuerpo humano es una obra de ingeniería extraordinaria, aunque su eficiencia energética nos perjudique en la vida moderna: tras 40 minutos de ejercicio, apenas se queman las calorías de una Coca-Cola.
Arsuaga muestra escepticismo ante el entusiasmo general por la inteligencia artificial. No le teme, pero cuestiona su impacto real: no soluciona problemas esenciales como la vivienda o el coste de la energía. Más bien, evidencia la brillantez del cerebro humano y pone sobre la mesa el altísimo coste energético de estas tecnologías. Para él, el verdadero peligro sigue siendo el ser humano y su comportamiento.
También aborda cuestiones como el fanatismo futbolístico —una pasión irracional difícil de explicar desde la ciencia—, y la necesidad de árbitros éticos en conflictos globales. En lo personal, se define como ateo materialista, aunque reconoce que la ciencia no puede refutar del todo la existencia de lo inmaterial.
Finalmente, asegura que, pese al avance tecnológico, la esencia humana permanece intacta: seguimos siendo los mismos en sentimientos y conflictos que hace siglos. Y así seguiremos.