Pilar Jericó artículo

Compartimos un fragmento de un nuevo artículo de Pilar Jericó publicado en El País, en el que nos cuenta las diferencias entre jefes con mentalidad fija y jefes con mentalidad abierta.

“El estilo para dirigir y la capacidad para liderar depende del tipo de mentalidad: fija o de crecimiento.

Los jefes tienen la facultad de convertir un trabajo maravilloso en una pesadilla. O todo lo contrario. De una manera u otra, ejercen una fortísima influencia en el día a día de sus trabajadores. Debemos reconocer que nadie nace sabiendo liderar, pero se puede aprender.

Para conseguirlo hace falta abrir la mente. O mejor dicho, tener la mentalidad adecuada, como sugiere el maravilloso trabajo de Carol Dweck, profesora en la Universidad de Stanford. Dweck indica que la mentalidad de los jefes puede ser de dos tipos: fija o de crecimiento. Su estilo de dirigir y su capacidad para liderar dependerá de cuál de ellas cultive.

Da igual que sea una directiva, un mando intermedio o una coordinadora de un campamento, el resultado es siempre el mismo. Veamos qué particularidades caracterizan a unos y a otros según el resumen propuesto por la escuela de negocios de UNC Kenan-Flagler, en Estados Unidos.

Los estudios revelan que aquellos superiores que funcionan con mentalidad fija tienden a ver el mundo en absolutos: se tiene talento o no, se sabe hacer esto o no… Para ellos no existe la posibilidad del desarrollo o del esfuerzo. Con esta actitud se aparenta saber de todo o ser más listo que nadie. Los jefes con mentalidad fija suelen rodearse de personas menos brillantes para impedir que les hagan sombra.

Evitan hablar del error, porque sienten que les compromete. Se ponen todas las medallas, no reconocen los méritos de los otros y utilizan a menudo la técnica del palo y la zanahoria como herramienta de motivación. Estos jefes valoran mucho la jerarquía y se agarran al poder con fuerza porque saben que no son capaces de reinventarse. En el fondo, subyacen miedos e inseguridades que pueden haberse gestado durante la educación que han recibido. La buena noticia es que la mentalidad fija se puede compensar con la otra mentalidad, la del crecimiento. (…)”

 

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