Ricardo Lagos es abogado y uno de los economistas más influyentes de Sudamérica. Ha asesorado a todos los gobiernos en el continente sudamericano en materia del empleo. Ofrece ideas sobre la política y economía global y sudamericana así como profundos conocimientos de los efectos globales del cambio de climático en las economías líderes mundiales. Ha sido Ministro de Educación y de Obras Públicas de su país.
Como Presidente de la República de Chile (2000–2006) Ricardo Lagos trabajó para liberalizar la sociedad chilena e impulsar los poderes civiles sobre los militares; fueron aprobadas otras reformas constitucionales, y llevados ante los tribunales de Justicia los delitos contra los derechos humanos así como otros casos contra Pinochet.
A continuación compartimos un nuevo artículo publicado en La Tercera en el que podemos conocer con más detalle su visión sobre la situación que estamos viviendo desde el enfoque económico y político:
“Un contundente desafío nos presentó hace pocos días el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell. Junto con proponer una renovación de la Alianza Atlántica del Norte señaló –y he ahí lo novedoso– que también era necesario reforzar la Alianza del Atlántico Sur. En otros términos, dijo que Europa y América Latina –y en especial los sudamericanos– debemos asumir los desafíos del mundo que viene con un diálogo más cercano.
El contexto de las relaciones entre Europa y Estados Unidos será distinto sin Trump en la Casa Blanca. La altanería del gobernante norteamericano con la Unión Europea y sus líderes quedará atrás, pero no las huellas de un año en que el mundo sufrió una crisis profunda, sin un espacio para discutirla ni abordarla a nivel universal y, para agravar la situación, con la salida estadounidense de la Organización Mundial de la Salud. Vendrá una rearticulación política, pero ¿en qué condiciones se dará ésta para Estados Unidos? Los lugares que la administración Trump despreció o se negó a ocupar ya están tomados por otros, lo que cambió el escenario de la política internacional y sin duda complejizará y ralentizará el regreso de Washington a la escena mundial.
