Internet y la avalancha de novedades que propicia el mundo digital merecen la pena y, aunque cueste entenderlas y se las tema de entrada, son una oportunidad que acaba rá cambiando nuestros negocios, nuestra forma de trabajar y de vivir. Silvia Leal, reconocida experta y divulgadora de estos cambios y sus consecuencias a través de la televisión y varios ensayos, es siempre optimista ante este futuro permanente que ofrece la tecnología. «El problema es si no nos sumamos al cambio, si no queremos formarnos para cambiar; entonces corremos el riesgo de desaparecer».

 

silvia leal BCC Conferenciantes

 

¿Cuál es la última innovación que más le ha sorprendido?

Si tuviera que elegir algo que me llame la atención sobre cómo está  evolucionando y el potencial que tiene me quedaría con blockchain [la tecnología de datos sobre la que se basanlas monedas virtuales]. Cuesta entender esta innovac ión pero nos va a cambiar la vida en muchos aspectos y trae un montón de oportunidades. De hecho, está poniendo en jaque a bancos, organismos públicos que custodian información…Pone en jaque muchas cosas y hace pensar a tantos que me sorprende.

Muchos de los empresarios y profesionales desconocen qué es blockchain…

Todavía no existe el suficiente debate social sobre estas innovaciones. Por ejemplo, si se aplicase el  blockchain en el seguimiento del siniestro de un coche se reduciría el coste interno de la compañía aseguradoraen un 12% y permitiría  una  reducción del precio en el coste de un seguro medio de 42 euros. Todavía no hay el suficiente debate sobre unas tecnologías que tienen un impacto directo sobre nuestro bolsillo y sobre el mundo empresarial. Lomismo que todo el mundo en la empresa conoce lo que es una cuenta de resultados, un balance o un activo, también debería conocer lo que es un blockchain, lo que es una base  de datos distribuida. No todo el mundo debe tener un perfil técnico pero sí conocer qué es lo que está transformando nuestras vidas, nuestras empresas y nuestros empleos.

Pues no parece ser la realidad.

Hace dos meses y medio, en una  reunión  de empresarios celebrada en Alicante pedí que levantasen la mano aquellos que no entendían qué era la transformación digital. Hubo muchas manos levantadas…, en torno al 90% de los 300 presentes. Me dio mucha pena. Para ellos, blockchain o el internet de las cosas les suena a ciencia ficción. No entienden lo que facilita la inteligencia artificial en un mundo de tecnologíasque lo están cambiando todo…

¿Cómo cambiar esta tendencia?

Habría que actuar desde los medios de comunicación, desde la formación…, si no, lo vamos a pasar mal, porque el mundo avanza y no va a estar esperando a que un solo país o una región avance.

¿Qué estamos haciendo mal?

Dos cosas: cuando se habla de tecnología o transformación digital, la gente p iensa en programación y en procesos muy complejos. La realidad es que la tecnología es muy fácil de entender y no hace falta que todo el mundo sepa programar  sino queentienda qué es posible hacer con las novedades que podemos incorporar a la empresa. La segunda cosa que estamos haciendo mal es el debate social, dado que no nos terminan de interesar estos temas porque estamos demasiado centrados enotras cosas. Urgen programas que transmitan el interés por estas tecnologías.

 

«El comercio tradicional está mucho más cerca del cliente que Amazon»

Quizá es que rechazamos aquello que obligará a transformar o eliminar nuestro puesto de trabajo.

Un estudio muy utilizado de la Universidad de Oxford afirmaba que el 47% de la tipología de puestos de trabajo que hoy conocemos está llamada a desaparecer. Los investigadores que lo firmaron recibieron muchascrít icas por esta conclusión, aunque lueg o la OCDE matizó que la cifra de puestos que estaban en cuestión era del 80%… Cuando oyes que tecnologías como la inteligencia artificial  van a terminar con 1,8 millonesde empleos en 4 años, pero que ala vez generarán 2,3 millones, no nos podemos quedar solo con lo negativo. El saldo es positivo aunque se destruya empleo. Otra cosa es que nosotros no queramos sumarnos y no nos queramos formar…; así, desapareceremos
como muchas empresas. Ese es el riesgo.

Toda revolución conlleva su sacrificio y condena a desaparecer a lo que se queda obsoleto.

No creo que sea un sacrificio. Hay profesiones que desaparecerán como ha ocurrido siempre, por lo  que la gente necesita formarse para acceder al nuevo empleo. Los antiguos cortadores de hielo en los lagos se reconvirtieron en vendedores de neveras.Hoy no podemos renunciar a las tareas que facilitan las tecnologías y mejoran la calidad de vida.

¿No le preocupa lo vulnerables que somos ante las nuevas tecnologías?

Me preocupa que los datos pers onales se utilicen más allá de los términos legales permitidos, pero también  me preocupa que la gente regale sus datos en las redes sociales.  No obstan te,  también es peligroso que le gente coja miedo y no comparta ningún dato, ¿cómo avanzamos entonces, por ejemplo, en el estudio de una enfermedad? Los gobiernos y los organismosregulatorios tienen que evitar lo uno y lo otro porque sin datos no vamos a ninguna parte. Insisto en la importancia del debate social para crear conciencia en torno a lo que se puede hacer o no con nuestros datos.

Es un debate que no sé si existe aún en la educación, donde aún es difícil lograr que cada alumno tenga su propio ordenador.

Una educación digital no requiere necesariamente tener una pantalla delante, aunque sí necesita utilizar la tecnología para que los alumnos pueden experimentar con ella. La tecnología no es solo ordenador, sino también robótica, realidad aumentada y otros muchos elementos más allá del ordenador, que es una parte muy pequeña de este proceso.

También es difícil que la Administración contribuya al cambio en la cultura tecnológica del país.

Queda mucho por hacer, aunque lo importante es que todo el mundo se lo crea y lo entienda. Es importante la acción desde los medios de comunicación, lo mismo que estamos haciendo con los programas de cocina para divulgar la gastronomía. La Administración tiene que hacer su propia transformación y foment  ar la transformación de los administrados, de las empresas. Hay organismos gubernamentales, como Injuveo Cedeti, que están haciendo cosas muy interesantes. Pero no es suficiente.Es necesario insistir e invertirmás, pero no quiero ser pesimista porque no es fácil.

¿Qué es lo primero que cambiaría si fuese administración?

Una fiscalidad que fomente el autoempleo y la transformación digital.

En su faceta de divulgadora, ¿se encuentra muchos incrédulos?

Soy una optimista con pruebas. Muchos me miran con cara de ‘qué me estás contando’ pero yo aporto optimismo con datos. Hay gente que ha conseguido cosas con muy pocos medios, con ganas y con pasión .Se lo digo porque, por ejemplo, para los comerciantes, la innovación tecnológica se llama Amazon, suprincipal quebradero de cabeza. Amazon es imparable pero demuestra que dando un servicio distinto sepuede evitar la desaparición de unnegocio. Hay que entender cómo actúa el gigante y cómo lo haces tú y diferenciarte. El comercio tradicional está más cerca del cliente, lo trata de una manera distinta… Si entendemos cómo funciona Amazon hay futuro por delante clarísimo. La clave es no mirar para otro lado sino ver qué puede hacer con la tecnología que me permita seguir teniendo un negocio.

Publicado por El Diario de Burgos.