Teresa Viejo speaker, conferencias, motivación, curiosidad

Compartimos un nuevo artículo de nuestra speaker Teresa Viejo:

Suelo comentar que tengo curiosidad sobre la propia curiosidad y por ello me hago muchas preguntas. ¿Cuál es su propósito en nuestra vida? ¿Funciona la curiosidad como motor del aprendizaje? ¿Activa nuestro crecimiento? ¿La perdemos al envejecer?

 

Recuerdo haber leído un interesante estudio realizado en Japón entre 3000 personas -los más jóvenes 17 años y los mayores, 92- donde se aclaraba que nunca perdemos la curiosidad. Muy en concreto, la epistémica o ese hambre por saber, que nos lleva a leer, visitar museos y ciudades, etc.

 

La neurología nos explica que la curiosidad mantiene la salud de nuestro cerebro y previene su deterioro. Si es la primera fortaleza humana, no en vano la segunda es el amor por el conocimiento. La curiosidad actúa como impulsora del aprendizaje.

¿Se puede desarrollar la curiosidad a cualquier edad?

El ser humano está diseñado para ser curioso. No hay duda. Somos seres inquisitivos que nos hacemos preguntas poderosas desde niños y, si no percibimos sus “regalos” en edad adulta, es porque la tenemos dormida. Pero no hay que alarmarse, pues la curiosidad se potencia, se trabaja y se desarrolla.

 

Las investigaciones del neurocientífico Matthias Grüber no solo son clarificadoras al respecto, sino que su contenido debería compartirse entre los padres, madres, maestros y profesores, para activar el aprendizaje de los más pequeños.

 

Matthias Gruber ha estudiado el cerebro a través de tomografías computerizadas (una clase de escáner) para detectar qué áreas de este se activan cuando entra en “modo curiosidad”: son el núcleo caudado izquierdo, las circunvoluciones del hipocampo y el córtex prefrontal.  O de otra forma, las zonas que activan el aprendizaje, la motivación y la memoria.

 

No solo en niños y adolescentes, la curiosidad es el motor del aprendizaje también en edad adulta, por ello cualquier formador debe de estimularla si desea que su materia llegue a su audiencia.

 

Las “mentes curiosas” generan dopamina al aprender.

En su estudio, Grüber veía cómo los participantes aprendían mucho mejor cuando sentían curiosidad por saber la respuesta a las preguntas que él les hacía; es decir, eran mucho mejores en el aprendizaje de dicha respuesta. Y una vez que había despertado su curiosidad, lo eran en cualquier información ajena al objeto de la misma.

 

En esas mentes curiosas se detectaba, también, un aumento de la actividad en las áreas de recompensa porque se estimulaba la secreción de neurotransmisores, en especial de dopamina. De otra manera: esa sensación de euforia y alegría que alcanzamos cuando resolvemos un problema o averiguábamos algo que desconocíamos. Además, en las personas más curiosas la actividad de su hipocampo era mayor (la parte del cerebro relacionada con los nuevos recuerdos y el aprendizaje). (…)”

Puedes leer el artículo completo en este enlace: https://www.teresaviejo.es/la-curiosidad-es-el-motor-del-aprendizaje/