Emilio Ontiveros

Nuestro speaker Emilo Ontiveros, Fundador y Presidente de Analistas Financieros Internacionales (IFA), comparte en este artículo publicado en el diario El País su visión sobre el impacto que está teniendo la gestión del Banco Central Europeo y la Comisión en la crisis económica causada por la pandemia.

«A pesar de la incertidumbre que todavía sigue dominando la definición de los escenarios de salida de esta crisis, algo se ha instalado ya en el territorio de los hechos: las instituciones europeas están actuando de forma adecuada a las amenazas existentes. La celeridad y pertinencia de las decisiones adoptadas por el BCE y la propia Comisión están contribuyendo a la recuperación de la confianza en las mismas, desde la decepción generada por la gestión de la crisis de 2008. Si los tribunales de justicia alemanes no tuercen los cursos de acción adoptados por el BCE y los propuestos por la Comisión no encallan en el Consejo Europeo, el fortalecimiento de la Unión Europea, la reconciliación de los ciudadanos con sus instituciones, puede ser la principal contrapartida de las pérdidas de bienestar sufridas en estos meses.

 

En realidad, antes de la pandemia la UE atravesaba uno de los peores momentos de su historia. 12 años después del contagio de la crisis estadounidense, la eurozona seguía acusando las consecuencias de políticas inadecuadas: de una errónea concepción de la austeridad que, además de erosionar el bienestar de muchos europeos, no logró sentar las bases de un mayor crecimiento potencial ni fortalecer la dinámica de integración. La eurozona iniciaba este año con un crecimiento económico languideciente, con Alemania e Italia en recesión desde la segunda mitad de 2019. El exponente más expresivo de ese cuadro era el desplome de la producción industrial y en particular la parálisis del emblemático sector del automóvil. Incluso la economía española, que había estado creciendo los cuatro años anteriores muy por encima del promedio, acusaba también el debilitamiento de sus exportaciones a los socios del área monetaria.

 

Ese era el contexto en el que llegó la pandemia. Al igual que en la crisis de 2008, el contagio a Europa fue rápido e intenso. También como entonces, algunas de las economías periféricas, Italia y España de forma destacada, fueron las más dañadas. Hasta aquí los denominadores comunes. Las decisiones de política económica han contrastado de forma significativa con las adoptadas durante la crisis anterior. Los Gobiernos nacionales y, lo más relevante, las instituciones europeas, reaccionaron rápidamente con medidas adecuadas a la gravedad de la situación.

La institución que desde el primer momento ha dado el do de pecho ha sido el BCE. Lo ha hecho facilitando la vida a los bancos y a los tesoros públicos. A los primeros generándoles incentivos para que canalicen liquidez al resto de los agentes económicos. Ha reforzado su principal esquema de (…)»

 

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