Francesc Miralles reflexiona sobre la dificultad de encontrar propósito en el trabajo y cómo muchas personas viven atrapadas en rutinas que no cuestionan. Explica que el concepto japonés de ikigai —la razón que da sentido a levantarse cada mañana— no solo está ligado a la felicidad, sino también a la posibilidad de generar ingresos haciendo algo alineado con uno mismo.
Según el autor, muchas personas permanecen en trabajos que no les satisfacen por seguridad o costumbre, entrando en un modo automático que dificulta cualquier cambio. Una señal clara de desalineación es la percepción del tiempo: cuando el trabajo no conecta contigo, el tiempo pesa; cuando sí lo hace, fluye.
Miralles destaca la importancia de exponerse a nuevas experiencias para ampliar horizontes y descubrir oportunidades. Sin ese contacto con lo desconocido, es difícil replantearse el camino profesional. También advierte del error de imitar trayectorias ajenas en lugar de desarrollar un propósito propio.
En un contexto de cambio constante, subraya que la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y la creatividad serán habilidades clave. Encontrar el propósito no implica una transformación inmediata, sino un proceso progresivo que requiere autoconocimiento, prueba y acción, incluso empezando como un proyecto paralelo.