Ha sido votado durante cinco años consecutivos en el Top 3 de los mejores gestores del Extel Survey, el ranking de Thomson Reuters, en las categorías Estrategia General, Petroleo y Eléctricas.
Daniel Lacalle es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas en el Instituto de Empresa (IE), Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y UNED. Además, es gestor de fondos de inversión, miembro del Consejo Asesor de la Fundación Rafael del Pino y Comisionado de la Comunidad de Madrid en Londres.
Compartimos un fragmento de su nuevo artículo en el que publica su visión sobre el futuro económico del 2021:
«Las noticias sobre las vacunas y varios catalizadores políticos han despejado muchas preocupaciones de los inversores.
El nivel de optimismo de los mercados financieros ante 2021 es evidente. Los índices de riesgo y avaricia se disparan y la exposición a activos cíclicos es la más alta en veinte años, según JP Morgan.
Las noticias sobre las vacunas y varios catalizadores políticos han despejado muchas preocupaciones de los inversores y la exposición a renta variable ha aumentado de manera impresionante. En la semana de la noticia de la vacuna de Pfizer las entradas de fondos a renta variable registraron el mayor nivel desde el año 2000, más de 44.500 millones de dólares según EPFR.
Ante este exceso de optimismo, el inversor prudente se preguntará si nos encontramos ante un espejismo. Hay varios factores que debemos considerar.
1 – Entorno macroeconómico. Las expectativas de crecimiento global suelen pecar de optimistas. Según Ned Davis, el 90% de las estimaciones de crecimiento del mes de diciembre para el año siguiente se equivocan por exceso de complacencia. Es más que probable que en 2021 veamos revisiones a la baja de las estimaciones de crecimiento porque el consenso tiende a conceder un excesivo impacto macroeconómico a los planes de estímulo y políticas de demanda. Se tiende a exagerar el efecto en PIB de las políticas gubernamentales y de bancos centrales. Es probable que el rebote de la economía mundial sea ligeramente inferior a lo estimado (un 4% en 2021), y el mayor riesgo de decepción está en la eurozona. No podemos olvidar que la Unión Europea y la eurozona ya estaban en ralentización evidente en 2019. Además, los excesos de estímulo de un año, como siempre ocurre, dejan una resaca de deuda y problemas de solvencia que no debemos ignorar.
2 – Políticas monetarias. Debemos ser muy cautos con los análisis que estiman una cosa y la contraria a la vez. No podemos esperar un crecimiento en 2021 espectacular, con fuerte aumento de precios de materias primas y aceleración del ciclo económico y a la vez masivas políticas de expansión cuantitativa de los bancos centrales, como espera la mayoría de casas de análisis. Nosotros creemos que las políticas monetarias seguirán siendo agresivamente expansivas porque el crecimiento, mejora de empleo e inversión probablemente serán pobres.
3 – Beneficios empresariales. Si la historia de revisiones a la baja de expectativas de crecimiento es abrumadora, la de revisiones a la baja de estimaciones de beneficios empresariales es todavía más alucinante. Todos los años, sea en época de crecimiento o de crisis, asistimos a un goteo de recortes de estimaciones de beneficios empresariales en los principales índices, y 2021 no va a ser muy diferente.
Estos tres factores nos hacen ser mucho más cautelosos que los grandes entes supranacionales y bancos de inversión. Como comentamos en 2020, tomar una posición razonablemente prudente con respecto al riesgo es clave porque, si nos equivocamos y el año es extremadamente bueno, nuestras carteras se comportarán bien y si el año es mucho peor, las carteras sufrirán menos. Esa es la clave en un entorno de incertidumbre y exceso de optimismo como el que vivimos. (…)»
