Claudia Tecglen comparte su experiencia en IESE Business School, donde, a pesar de sus dudas iniciales, fue admitida y recibió un apoyo integral en sus adaptaciones, reflejando su capacidad y compromiso con la excelencia. Aunque aspiraba a un EMBA, optó por el Programa de Desarrollo Directivo (PDD) debido a sus necesidades físicas, encontrando en él una transformación personal y profesional. Subraya cómo la inclusión surge de actos simples y espontáneos, como el apoyo de compañeros y profesores en áreas desafiantes.
Para Tecglen, la educación y la inclusión son esenciales en un contexto en el que solo un pequeño porcentaje de personas con discapacidad acceden a estudios universitarios y el empleo es escaso. La discapacidad, además, suele llevar a la pobreza, una barrera aún mayor que la propia limitación física. Ella enfatiza que las políticas de apoyo, como becas y cupos laborales, no son concesiones, sino derechos fundamentales.
Hace un llamado a las instituciones a reconocer la diversidad como un motor de progreso y a adoptar medidas que promuevan la equidad de oportunidades. Solo derribando barreras sociales, económicas y físicas, las personas con discapacidad podrán demostrar su verdadero potencial.