Gonzalo Bernardos advierte de que el futuro de las pensiones en España será claramente menos favorable que el actual. El principal problema es el fuerte desequilibrio entre el número de trabajadores y el de jubilados, que se agravará con la retirada masiva de la generación del baby boom hasta 2040. En ese periodo, el sistema deberá sostener a millones de nuevos pensionistas en un contexto de baja natalidad, elevada esperanza de vida y un mercado laboral que no siempre garantiza suficientes cotizaciones.
Según Bernardos, el sistema actual es especialmente generoso en comparación con otros países, ya que los jubilados españoles reciben de media más del 80% de su último salario, el nivel más alto de la OCDE. Sin embargo, considera que este modelo es difícilmente sostenible a largo plazo. El déficit estructural de la Seguridad Social, el envejecimiento de la población y el aumento de los años de jubilación harán que las futuras pensiones pierdan peso relativo.
Ante este escenario, el economista subraya la importancia de no depender únicamente de la pensión pública. Recomienda planificar con antelación la jubilación, ahorrar de forma constante y definir una estrategia financiera desde edades tempranas. Para Bernardos, la clave está en combinar la pensión pública con sistemas complementarios que permitan mantener el nivel de vida en el futuro y reducir la incertidumbre económica.