Leopoldo Abadía: «Escribí unas hojas para explicármela a mí mismo, nada más. Se las pasé a unos amigos, para que las revisaran. Les gustó. Ellos las enviaron por correo electrónico a sus conocidos, y éstos a otros y a otros hasta que se difundió a través de internet por todo el planeta”.
En España, saltó al estrellato con sus apariciones en el programa de Buenafuente, donde explica la crisis de forma accesible. Luego vinieron cientos de entrevistas y decenas de conferencias impartidas (más otras tantas que tiene ya firmadas). Visto el éxito de su informe, para muchos expertos la mejor explicación a la crisis, Leopoldo escribió un libro cuya portada se puede ver junto a estas líneas. Ya es un éxito de ventas.
Nota para no iniciados: en la terminología de Abadía, ninja es sinónimo de insolvente: sin ingresos, sin trabajo y sin activos (en inglés: No Income, No Job, no Assets. Por siglas: NINJA) ¿Qué tal lleva eso de convertirse en estrella mediática a los 75?
¡Estoy muy sorprendido! Es increíble ver cómo cuando uno trata de entender algo, consigue que lo entiendan otros. Pero yo no he escrito para enseñar a nadie. La ventaja de no saber es que, si te equivocas en lo que dices, nadie te lo reprocha.Usted ya ha dicho que no sabe cuándo va a acabar la crisis. ¿Lo sabe alguien?
No, porque tampoco nadie conoce exactamente el tamaño del problema. A medida que transcurren los meses, aumentan los millones (o billones o incluso trillones) que se dan por perdidos. Tanto es así que las sorpresas desagradables cada vez sorprenden menos. ¿Y si cae otro banco como Lehman Brothers? Con la que está cayendo, no nos pillaría desprevenidos. «La solución a la crisis pasa por la iniciativa privada. Nadie va a ayudar a los particulares si se cruzan de brazos»¿Quién puede hacer más para sacarnos de la crisis? ¿El sector privado? ¿Los bancos? ¿La UE? ¿Zapatero?
Toda crisis se soluciona por la iniciativa privada. De la crisis salimos tú y yo. Nadie nos va a sacar de ella si nos quedamos de brazos cruzados esperando. Ahora bien, necesitamos la cooperación de las instituciones que existen para acompañar al ciudadano en sus iniciativas. Me refiero al Estado pero, sobre todo, a los bancos. Los bancos tienen que hacer algo. Han sido los causantes de todo, comenzando por los americanos y siguiendo todos los demás. Esta crisis ha sido motivada por la imprudencia gravísima de unos señores (bueno: muchos señores) que estaban en los bancos.Pero los bancos dan crédito sólo a las personas que les interesan a ellos, que por otra parte es lo que han hecho siempre.
Sí, pero en estos momentos, incluso a personas solventes les ponen trabas o les renuevan las pólizas con peores condiciones. Dan ganas de decirles: “¡Oigan, suelten las perras!”. Si los empresarios no tienen dinero y nadie les da más, no podremos salir de ésta. El Gobierno avala a los bancos para que consigan dinero, pero ellos lo están empleando en limpiar su porquería. Eso no es su negocio.Pero digo yo que la banca hará con su negocio lo que le dé la gana, y si el Gobierno le permite limpiar su porquería con avales públicos, habrá que pedir cuentas al Gobierno, no a la banca.
Los bancos están tan mal que a todos nos interesa que limpien sus porquerías, de acuerdo. Pero aun así tenemos que quejarnos porque toda la culpa de lo ocurrido es de ellos. Las hipotecas subprime se convirtieron en activos financieros que se compraron y vendieron por todo el mundo, a expertos y a particulares. Si me preguntan quién tiene la culpa, ¿los bancos o el pobre señor que compró activos tóxicos? ¡Los bancos, hombre, los bancos! Cuando un particular comete una imprudencia, se hunde él. Pero cuando la cometen los bancos, hunden a todo el mundo. No entiendo. ¿Por qué la solución a la crisis es que los bancos vuelvan a cometer el mismo error que nos metió en ella?
Porque prestar dinero es su negocio. Es como si El Corte Inglés se negara a abrir las tiendas. Un poco raro, ¿no? De igual modo, una churrería tiene la obligación de hacer churros. Para eso está. ¡Hombre, que los bancos ayuden! Que pidan garantías, pero que no hagan más el idiota.¿También han hecho el idiota los bancos españoles?
En España también hay ninjas (insolventes), menos que en EEUU, pero también. Pero sobre todo en España ha existido la ninjoconstrucción. Me explico: ahora vemos que las inmobiliarias renegocian sus deudas de miles de millones de euros… Eso es así porque se los han prestado. ¡Y encima avalaban estos créditos con las acciones de las mismas inmobiliarias! Y claro, como ya no pueden devolver el crédito, el banco termina quedándose con las acciones. ¡Hombre! La sociedad tiene todo el derecho a exigirles a los bancos y decirles: son ustedes unos ineptos. Han hecho unas bobadas gravísimas. Y por eso, para engrasar la maquinaria de la economía, ahora hay que animar al empresario con financiación, para que no se retraiga. Dentro de lo mal que estamos, existe un peligro aún más grave: que todos nos acurruquemos en casa diciendo: “¡Qué mal está todo!».O sea, pasar de la recesión a la depresión.
Sí, sí, pero no hablo de una depresión sólo económica, sino personal… Ayer estuve firmando libros. Un señor me pidió una dedicatoria para su padre que tenía 93 años y me dijo: «Escríbale algo para animarle porque está muy preocupado pensando… ¡en el futuro!». ¡Con 93 años! Me dieron ganas de decirle… ¡que no piense en el futuro! ¡Si ya está en el futuro! «No se sabe cuándo va a acabar la crisis porque nadie conoce exactamente la magnitud del problema»El papel del GobiernoHemos hablado de particulares y de bancos. Ahora, veamos qué puede hacer el Gobierno.
Poco, la verdad. Y creo que, además, lo saben. Lo único que se les puede pedir es que tengan un esquema mental en la cabeza, muy clarito: saber que tirar de un hilo mueve otro hilo, que si se aumenta una partida, disminuye otra. Es muy simple, pero parece que este Gobierno no se da cuenta. Su esquema mental está fragmentado.

¿Significa eso que no miden las consecuencias de sus actos?
Lo que veo es que el presidente dice una cosa, pero quien tiene todo el modelo en la cabeza, que es Solbes, dice otra. El modelo está fragmentado, y yo creo que un presidente con el modelo troceado es muy malo. ¿Te acuerdas de cuando Jordi Sevilla le dijo a Zapatero que en dos horas le explicaba una cuestión sobre economía? Pues yo diría que en menos tiempo se pueden explicar las cosas, porque realmente no hace falta saber economía. Lo que hace falta es discurrir, tener un esquema pequeño, simple y muy claro Eso nos falta en este Gobierno. Parece que desconoce ese principio fundamental que dice: “De donde no hay, no se puede sacar”. Pero el Gobierno está anunciando medidas constantemente…
Sí, desde el famoso Consejo de Ministros del 14 de agosto (al que por cierto no acudió Solbes) está anunciando medidas para combatir la crisis.

Hace poco, el 3 de enero, sacaron el Plan E, con sus cinco ejes. A mí me parecen perfectos los cinco ejes. Como si son siete o diez, me da igual. Lo único que exijo es que cada mes, al igual que haría cualquier gerente de una empresa con su consejo de administración, me expliquen cómo va el plan. No pido detalles, simplemente que aclaren cómo van las cuentas. Una hoja basta. Que la lea y punto. Diez minutos, sin admitir preguntas si no quiere, pero que digan algo al menos, que rindan cuentas periódicamente.Usted dijo en otra entrevista, respecto a las posibles medidas del Gobierno, lo siguiente: “Hay que rebajar impuestos para animar la iniciativa privada y aumentar el gasto público para dar trabajo a los proveedores del Estado, sus empleados, etc”. Pero, ¿con qué dinero? ¿Tirando de déficit?
Eso lo dije cuando no sabía… Ahora sé más… (risas). Mira, yo voy diciendo lo que he pensado en cada momento. Procuro ser coherente, pero si al cabo de varios días creo que me equivoqué, digo “Me equivoqué” y punto. ¡No pasa nada! ¡Nadie me echa de mi partido!¿Pero de dónde sale la lluvia de millones que echan los gobiernos?
Este dinero puede salir de cuatro sitios: a) de los ahorros (pero en el caso de España ya nos los hemos gastado); b) del aumento de impuestos (pero ahora no podemos porque la gente no está por la labor y porque las empresas cada vez ganan menos); c) de imprimir más dinero, pero eso sólo lo puede hacer el Banco Central, no los gobiernos nacionales. Por lo tanto, al Gobierno sólo le queda la opción ‘d’.Pedir prestado.
Exacto, pero resulta que las calificadoras de riesgo nos han bajado el rating, porque ya no somos tan de fiar como antes. Hemos pasado del sobresaliente al notable alto. Pero ese puntito de menos nos encarece la financiación. Y algunos fondos, cuyas normas sólo permiten prestar a países con la máxima calificación que nosotros hemos perdido, ya no nos pueden prestar. Es decir, nos prestan menos y más caro. Conclusión: el Estado tiene que poner dinero, por supuesto, pero con más cuidado y midiendo para qué.
Pongamos el caso de una familia que está pasando hambre. Hombre, ahí es necesario endeudarse. O también, si el Gobierno decide acometer obras públicas para generar empleo, entonces tiene sentido que se endeude. ¿Qué otra cosa puede hacer? Pero una cosa es eso y otra permitirse el lujo de distraerse justo ahora. «El problema de Zapatero no es que no sepa de economía; su problema más bien es que, simplemente, no discurre»¿A qué llama usted distraerse?
Distraerse es montar embajadas de las comunidades autónomas, gastar en coches oficiales o remodelar despachos, por ejemplo. Mientras unos se distraen, otros trabajan con optimismo. No con un optimismo idiota o inconsciente, sino realista y sensato.

¿Optimismo sensato?
Te pongo un ejemplo muy claro: la cúpula de Barceló. A mí me encanta. ¡Pero nos ha costado 20 millones de euros! Creo que eso es inadmisible. Ahora bien: una empresa catalana se ha preocupado por trabajar honradamente y colocar un pedido de sillas para esa sala, por 740.000 euros. A mí me parece que lo de arriba es distracción y lo de abajo es optimismo. Por tanto, si evitamos las distracciones del Estado central y las distracciones de las comunidades autónomas, quizá resolveríamos la crisis. A lo mejor no necesitábamos entonces ni a los bancos. Su libro también habla de valores. ¿Acaso el capitalismo tiene algún valor que no sea el de ganar más dinero, cuanto antes y por encima del otro?
Está claro que eso de “Bussiness is bussiness” es una esquizofrenia. Hay que tener lo que yo llamo unidad de vida. Si soy decente con mi mujer, también debo serlo con mi empresa, mis clientes y con el camarero del bar. No se trata de buscar un capitalismo con ética. Lo que hace falta es poner ética en la vida. De esta crisis, fíjate lo que te digo, lo menos importante es lo económico. Esta es una crisis de decencia, sobre todo de los que tenían más responsabilidad. Por tanto, eso no tiene que ver con el sistema, propiamente dicho. Si yo soy un sinvergüenza en el sistema capitalista, poco tardaré en serlo también en el sistema comunista. El problema es que aquí se ha jugado al todo vale y ahora nos asombramos de las canalladas que se han hecho unos a otros. «Sería bueno que quebrase un banco… si tu dinero o el mío no están ahí»¿Debe el Gobierno nacionalizar la banca?
No.

¿Y por qué no?
Mira, ¿qué garantía tengo yo de que la banca va a ir mejor manejada por estos señores? Ninguna. La banca ha funcionado muy mal, de acuerdo…No tan mal en España, si siguen ganando dinero…
Habrá que ver qué porcentaje de sus beneficios procede del negocio bancario propiamente dicho y cuánto de las comisiones.¿No sería conveniente que algún banco se muriera?
Sí, quizá sí, pero… ¿sabes lo que pasa? Si se muere un banco y da la casualidad de que tú y yo tenemos el dinero ahí… nos va a fastidiar mucho ¿verdad? Para contestar a tu pregunta te diría “depende, ¿qué banco?”. Les vendría bien, para que aprendieran, pero el daño colateral de una quiebra bancaria puede ser mayor que el daño ya existente. Estamos en una crisis de confianza. Los bancos no se fían de los clientes ni del Estado ni siquiera entre ellos. Por tanto, añadir desconfianza en esta situación, es aún peor.Usted trata explicar las cosas para que la gente las entienda. ¿Pero no ha sido precisamente la opacidad parte del negocio? Si los bancos hubieran explicado bien los riesgos de una hipoteca, ¿no cree que hubieran tenido menos clientes? ¿No es esa ininteligibilidad algo provocado?
Hace poco escribí un artículo en el que llamaba a la revolución civil. Es decir, si tú vas al banco a pedir una hipoteca y no entiendes todo, absolutamente todo, debes pararle los pies a quien te atiende y decirle: “Un momento, explíquemelo otra vez”. Si a la tercera explicación que te ha dado no lo has entendido, quiere decir que él no sabe lo que dice. Todos hemos entrado en el banco con complejo de inferioridad. ¿A que no entras acomplejado en El Corte Inglés? Pues más bien no…
Hasta en el lenguaje nos acomplejan los bancos. “TE CONCEDO un crédito”. ¿Te han concedido alguna vez un pantalón en El Corte Inglés? Mi revolución se resume en lo siguiente: si voy a comprar una cosa, sobre todo si es cara y me compromete por mucho años, la tengo que entender muy, muy, muy bien. Si lo hubiéramos hecho así, habríamos descubierto que ellos no lo entienden tampoco y podíamos haber imaginado lo que se venía encima. Tenemos que cambiar nuestra percepción de los bancos. Son simplemente tiendas, vulgares y corrientes.Culpa nuestra también, pues.
Sí, además, en cuestiones económicas, la gente piensa: “Soy un ignorante”. Pero si yo, que soy un ignorante, lo he entendido. ¿No será que no es tan difícil?.Leer más sobre Leopoldo Abadía >>>Leer más sobre su libro «La Crisis Ninja»>>>Ver más conferenciantes >>>Ver más confereciantes: «Categoría Economía y Finanzas» >>>