Álex Rovira conferencias, speaker, autor

 

Álex Rovira Celma reflexionó en el pódcast Tengo un Plan sobre una distinción que parece sutil pero que lo cambia todo: la diferencia entre cambiar y transformarse.

Para el escritor y economista, el cambio casi siempre llega desde fuera. Un diagnóstico médico, una crisis, una conversación incómoda con alguien cercano. El detonante es externo, y aunque en muchos casos quien lo señala tiene razón, eso no garantiza que la persona modifique su comportamiento. Entender racionalmente qué conviene hacer no es suficiente para pasar a la acción.

Rovira apunta a una causa concreta: el cambio genera resistencia porque «toca al ego». Activa la inercia, la pereza y una expectativa de pérdida — incluso cuando lo que se va a dejar atrás no es bueno. Esa tensión entre lo que se sabe que se debería hacer y lo que realmente se quiere hacer agota, y convierte el cambio en una carga difícil de sostener en el tiempo.

La transformación, en cambio, ocurre cuando la persona hace suyo el proceso. Cuando deja de ser una imposición externa y se convierte en una decisión vinculada a algo que realmente importa. Para ilustrarlo, Rovira comparte la historia de un amigo al que su médico llevaba tiempo advirtiendo que debía dejar de fumar. El aviso no fue suficiente. Lo que sí lo fue fue la noticia de que iba a ser abuelo: al día siguiente, se deshizo de todo el tabaco que tenía en casa.

Su conclusión resume toda la reflexión: «El pensamiento te llevará a la conclusión, pero la emoción te llevará a la acción.»

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