Compartimos un nuevo artículo de nuestro speaker Francesc Miralles publicado en el diario El País:
«Pensábamos que estas cosas solo sucedían en las novelas distópicas o en países remotos subdesarrollados. Sin embargo, lo que estamos viviendo en propia piel afecta a todos, ricos y pobres, y en todas partes, lo cual es una buena lección de humildad para el género humano. La fotógrafa Flore Beleva lo expresaba así recientemente: “Tengo miedo porque ahora, cuando miro una serie, me parece que los actores tienen una vida real y la mía es de ciencia-ficción”.
Lo que al principio parecía divertido, quedarse en casa viendo series de Netflix, ordenando armarios o leyendo libros pendientes, se ha convertido en una angustia que se traduce en un sinfín de preguntas sin respuesta precisa. ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿Es cierto que va a contagiarse hasta un 70% de la gente? ¿Voy a tener trabajo cuando esta pesadilla acabe? ¿Qué pasará con la economía mundial? ¿Volverán a ser las cosas como antes?
Este último interrogante es el que se puede responder de forma más certera: no, el mundo no volverá a ser el mismo, pero no necesariamente va a ser peor. Si tomamos estas semanas de alarma y confinamiento como un periodo obligado de reflexión, sobre el mundo y sobre nuestra propia vida, en algunos aspectos podemos experimentar un cambio beneficioso. (…)»
