Francesc Miralles, escritor y experto en desarrollo personal, plantea una visión realista y transformadora sobre el sentido de la vida: no venimos a ser felices, sino a resolver problemas. Según Miralles, junto a Àlex Rovira, coautor del libro Homo Solver, el ser humano ha evolucionado del Homo Sapiens —el que sabe— al Homo Solver —el que soluciona—. Esta nueva concepción pone en el centro la capacidad de adaptación, aprendizaje y resolución ante los desafíos cotidianos y existenciales.
Los autores destacan que cada etapa de la vida está marcada por dificultades, y afrontarlas con actitud y autoconocimiento es la clave para avanzar con propósito. Resolver problemas no es solo una necesidad funcional, sino una oportunidad constante de crecimiento personal. En este proceso se desarrollan habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la creatividad y la resiliencia.
El autoconocimiento, según ambos, es el motor del cambio: conocerse mejor permite tomar decisiones más alineadas con los valores y deseos reales, mejorar las relaciones interpersonales y afrontar la vida con autenticidad. Así, vivir no es buscar certezas o evitar el conflicto, sino aprender a navegar la incertidumbre con inteligencia emocional y una actitud resolutiva. Resolver problemas, afirman, es la base de una vida plena.