Los horarios condicionados por el toque de queda están modificando los hábitos sociales, pero según la cronobiología son una ventaja para la salud.
Compartimos un fragmento del nuevo artículo publicado por nuestro speaker Francesc Miralles en El País:
«De aquí al fin del toque de queda es posible que lo vivamos más de una vez. Nos invitan por la noche a casa de alguien. Nuestro habitual horario para cenar es sustituido por el europeo, y no porque nos hayamos vuelto más civilizados. No hay otra forma de poder pasar un par de horas en la mesa antes de tener que salir escopeteado para llegar a casa antes del límite. En caso de que el anfitrión se muestre muy hablador, puede que salgamos con el tiempo justo y totalmente estresados, como Cenicienta cuando pierde su zapato bajando las escaleras en estado de pánico.
