Madrid, 28 de febrero de 2026 – En el marco de EXPOCECOP, uno de los encuentros de referencia del sector óptico en España, Tati Ballesteros ofreció el pasado sábado una conferencia dirigida a profesionales del sector bajo una pregunta central que marcó toda su intervención:
¿La tecnología nos aleja o nos acerca?
Ante un auditorio formado por ópticos y empresarios del sector, Tati desarrolló una reflexión profunda sobre el papel de la tecnología, la inteligencia artificial y el valor diferencial del profesional en un contexto de transformación acelerada.
No hablamos de futuro tecnológico, hablamos de futuro humano
Lejos de plantear un discurso tecnófobo o alarmista, su mensaje fue claro:
La IA no es el enemigo. El desafío no es frenarla, sino aprender a usarla.
Ballesteros defendió que la tecnología impulsa el negocio, optimiza procesos y amplía posibilidades, pero es la humanidad la que le da sentido. En un sector como el óptico —donde la experiencia del cliente y el cuidado personalizado son esenciales— el equilibrio entre innovación y vínculo humano se convierte en una ventaja competitiva real.
El óptico como figura clave para la sociedad
Uno de los ejes más relevantes de la conferencia fue la reivindicación del valor social del óptico.
Más allá de la venta o la prescripción técnica, el profesional óptico cumple una función esencial en la salud visual, en la prevención y en el acompañamiento del paciente. En un entorno donde la digitalización avanza rápidamente, Tati subrayó que:
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El ser humano tiene más valor desde la llegada de la IA, no menos.
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Conectar es el nuevo lujo.
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La experiencia humana es el verdadero diferencial en un mercado cada vez más automatizado.
