El parapléjico Albert Llovera, ortopeda y piloto, enseña a conducir a discapacitados.

Piloto de rallies, subcampeón del mundo de baloncesto, atleta más joven en unos Juegos, colaborador de la NASA, protagonista de un cortometraje, padre de una chica de 11 años, ortopeda… y también profesor de conducción para discapacitados. Todo, entre otras cosas, con 41 años y una paraplejia irreversible que le tiene postrado en una silla de ruedas desde los 18. La foto de Albert Llovera Massana (Andorra, 11/ IX/ 1966) podría aparecer en las enciclopedias junto a la definición de espíritu de superación.Sueña con ser campeón mundial de rallies, pero en el día a día disfruta enseñando a conducir, a colocarse ante el volante correctamente cuando no se siente nada de cintura para abajo. Uno de sus pupilos, con vistas al Dakar, es Isidre Esteve.

«A mí nadie me enseñó a tener una buena posición y a usar los mandos de un coche adaptado, lo eché en falta». Es la razón que encuentra Albert para justificar su papel docente como monitor de cursillos para conductores de vehículos adaptados, con la firma Guidosimplex. A Albert se le ve en su salsa enseñando a discapacitados a contravolantear, a derrapar sobre suelo deslizante o a sentarse del modo más saludable.

– Ya sé que tenéis ABS, PPS y todas esas historias en vuestros coches, pero si vais frenando en una zona con aceite os iríais recto, así que dejad el freno y esquivad el obstáculo – aconseja Llovera a sus 45 alumnos-. Sólo pretendo que tengan una sensación divertida, cachonda, de riesgo, y que reaccionen – apostilla-.

Y, aunque no lo diga, no le gusta ver sufrir a sus congéneres. Con ellos, su labor adquiere un sentido solidario impagable, que no se compra con ningún manual. «Suelo corregir muchas posiciones: hace 20 años que voy en coche, y me encuentro chavales que no tienen experiencia como discapacitados. Yo tengo mis truquillos: para que los tobillos no se doblen, para que las piernas no se escapen, para que no se descalcifique la cadera cuando, como yo, no tienes abdominales…».

«Me gusta enseñar lo que sé – dice Albert, hiperactivo desde niño-. Pero lo que más me gusta es correr». Él se considera un elegido para el deporte, a pesar de los pesares. Su padre fue portero del Barça, sus hermanos, esquiadores, y a él le dio por los coches, pero su carrera se truncó sobre esquís. Un año después de participar en los Juegos de Sarajevo´84, donde fue el deportista más joven con 17 años, en la misma pista bosnia se le cruzó un juez, chocó a más de 100 km/ h y se fracturó tres vértebras dorsales. Más que quebrarse, su vida se revolucionó. Colaboró con la NASA para probar en sus carnes un nuevo método de recuperación, en Estados Unidos jugó a baloncesto en silla de ruedas y disputó el Mundial de clubs, pero acabó entregándose a la gasolina. En 1989 lograba la licencia de piloto. Fue subcampeón de Catalunya de velocidad, se pasó a los rallies, corrió el Mundial Júnior, el Dakar 2007, y desde el 2004 es piloto oficial de Fiat en el Campeonato de España de rallies de tierra, el único discapacitado, donde comparte podios, sobre su silla, con los Xevi Pons y Nani Roma.